Autor del informe: Víctor Díaz Pozanco.
El 27 de octubre de 2017 el Parlament de Cataluña promulgaba una Declaración Unilateral de Independencia con el objetivo de consumar un proceso constituyente, respaldado por la denominada Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República y precedido por un referéndum de autodeterminación no acordado con el Estado español. El Tribunal Constitucional declararía como inconstitucionales estos actos y la República Catalana no obtendría reconocimiento internacional, sin embargo, el independentismo había logrado condicionar el eje de la política nacional.
Anteriormente, el 18 de septiembre de 2014, había tenido lugar un referéndum de independencia en Escocia tras varios años de negociación con el Reino Unido. A pesar de que finalmente se impondría el «No» sobre el «Sí», esta derrota no implicaría un cambio en la hoja de ruta del nacionalismo, que gracias a este proceso lograría movilizar a un 85% del censo y dotar de un impulso al debate político acerca del estatus escocés en el Reino Unido. En el presente año, han sido celebradas elecciones regionales tanto en Escocia como en Cataluña, dando lugar a sendas victorias del independentismo, cuyos objetivos siguen pasando por conformarse como un Estado soberano e independiente.
Si algo tuvieron -y mantienen- en común esta serie de sucesos es el empleo de la Unión Europea como incentivo para promover la acción colectiva y dotar de fundamentos a la empresa secesionista. En este sentido, desde el independentismo catalán se ha promulgado la idea de que una Cataluña independiente, fuera de los desequilibrios fiscales y la economía de España, sería una de las regiones más prósperas de Europa. Por otro lado, los nacionalistas escoceses han capitalizado la noción de que la salida del Reino Unido de la UE dejaría a Escocia aislada de los beneficios comunitarios, restringiendo su autonomía y proyección internacional.
En este punto, podemos ver cómo la internacionalización del conflicto constituye una estrategia real en el independentismo. Por ello, el objetivo de esta investigación residirá en determinar el grado de implicación que ha comprendido la Unión Europea en el resurgimiento de los movimientos secesionistas a lo largo del continente europeo, analizando la respuesta adoptada por las instituciones comunitarias. Por otro lado, trataremos de vislumbrar el futuro del independentismo catalán y escocés frente a los límites establecidos por el espacio comunitario como cuestión alterntativa y segmento empírico de nuestro trabajo.

